Nuestros alumnos del programa Erasmus+ ya están en Bulgaria! Hoy hemos tenido día turístico por Sofía. La mayoría de los estudiantes de los demás colegios llegarán mañana domingo, pero nosotros nos hemos adelantado para tener un par de días libres por la capital búlgara. Y no han podido comenzar mejor.
Ayer partimos hacia Madrid para coger el vuelo a Sofía. El día se hizo un poco largo, y aterrizamos en Sofía pasadas las doce de la noche. Pero todo fue perfecto, y llegamos a nuestro apartamento según lo previsto.
A alguno se le alargó la noche, y esta mañana había caras de sueño, pero hemos salido de casa a las 10 de la mañana para poder disfrutar de la ciudad. Hemos comenzado visitando la catedral Sveta-Nedelya, la más pequeña de las dos que hay en la ciudad. Hemos podido comprobar las diferencias entre los templos católicos y los ortodoxos.
Ayer partimos hacia Madrid para coger el vuelo a Sofía. El día se hizo un poco largo, y aterrizamos en Sofía pasadas las doce de la noche. Pero todo fue perfecto, y llegamos a nuestro apartamento según lo previsto.
A alguno se le alargó la noche, y esta mañana había caras de sueño, pero hemos salido de casa a las 10 de la mañana para poder disfrutar de la ciudad. Hemos comenzado visitando la catedral Sveta-Nedelya, la más pequeña de las dos que hay en la ciudad. Hemos podido comprobar las diferencias entre los templos católicos y los ortodoxos.
Desde ahí, pasando por las ruinas tracias de Svetka Petka, nos hemos dirigido a la mezquita de Banya Bashi, centro de referencia para los musulmanes de la ciudad. Muchos de los alumnos no habían estado nunca en un lugar de culto ortodoxo ni árabe, así que ha sido muy interesante. De nuevo hemos reparado en las diferencias entre los distintos templos.
Y desde ahí a conocer la cultura local. Justo enfrente nos esperaba el Tsentralni Hali, mercado central de la ciudad. Allí hemos podido pasear entre variedades de pescado desconocidas para nosotros, quesos típicos y recuerdos varios del país. Y sí, ya estaban los puestos que anuncian la llegada de la Navidad.
Después hemos puesto rumbo a la sinagoga de Sofía, pero al ser sábado, día sagrado para los judíos, estaba cerrada al turismo. Así que nos hemos dirigido al mercado de las mujeres, un lugar auténtico como pocos, donde nos hemos mezclado con los habitantes de la capital, paseando entre cientos de puestos de frutas, verduras y todo tipo de alimentos, conocidos y desconocidos. Toda una experiencia para los alumnos.
Así que hemos puesto rumbo a la zona Este de la ciudad, pasando por el museo de Historia Nacional, donde nos han sorprendido las fuentes termales que hay en el exterior, donde nos hemos podido calentar las manos. Y continuando nuestro camino, hemos llegado a uno de los sitios que los chavales ya habían fichado desde el autobús en el traslado desde el aeropuerto: el mercadillo navideño.
Si bien Sofía no es uno de los sitios punteros en este tipo de eventos, el pequeño pero coqueto mercado nos ha sorprendido con multitud de puestecitos de productos típicos navideños, pero también multitud de especialidades culinarias típicas de Bulgaria y Alemania. Salchichas de todo tipo, codillo, tostadas de queso, pretzels, etc… Así que bajo el sol de Sofía, hemos paseado, descansado, y comido.
Con las fuerzas repuestas, hemos seguido el paseo por el Teatro Nacional Ivan Vazov. Y como hacía un día estupendo, hemos dado una vuelta por uno de los parques más emblemáticos de la ciudad, el parque Knyazheska. Allí nos hemos entretenido en la zona de entrenamiento, y hemos hecho un poco de ejercicio.
Nos esperaba la Universidad de San Clemente, una de las más grandes y bonitas de la ciudad. Quién sabe si alguno acabará de Erasmus por estos edificios.
Y llegamos al plato fuerte de la visita a pie: la catedral Alejandro Nevski. Icono de Sofía por excelencia, es sin duda el edificio más bonito que nos hemos encontrado en nuestro camino. De nuevo, el interior del templo nos ha sorprendido por las diferencias con los templos católicos. Ninguna estatua, muchísimas imágenes icónicas, cientos de velas encendidas como ofrenda, y una nave central completamente despejada, para el rito que esperamos poder ver mañana domingo.
Y justo en la puerta nos esperaba un mercadillo de lo más curioso. Además de los típicos iconos, miles de objetos de segunda (o quinta) mano, medallas de guerra, cascos, gorros, billetes, monedas. Todo de lo más auténtico.
Y para terminar nuestro paseo, una de las iglesias más pequeñas y con más encanto: la iglesia rusa. Muy pequeña, muy diferente, y muy muy bonita.
Así que ya era hora de ir al apartamento a descansar un poquito, y ponernos guapos para nuestro siguiente destino: la ópera de Sofía.
Hemos podido disfrutar del ballet Giselle, una experiencia nueva para nuestros alumnos, que no les ha dejado indiferentes. El marco era precioso, una ópera más pequeña de lo que hubiéramos imaginado, pero ornamentada con mucho estilo. Allí hemos conocido la historia de la joven Giselle, víctima de un amor imposible.
Y aquí ha llegado una de las sorpresas del día. De camino al restaurante para cenar, hemos oído que alguien nos llamaba por la calle. No podían ser otros que nuestros compañeros holandeses. Allí nos hemos reencontrado, ya que algunos de ellos estuvieron el pasado mes de octubre en Logroño. Mañana recorreremos la ciudad junto a ellos.
Pero aún nos quedaba otra sorpresa más. Sabíamos que íbamos a cenar a uno de los locales más de moda en la ciudad. No en vano, habíamos hecho la reserva hace más de un mes. Sabíamos que era un sitio de comida típica búlgara. Pero no nos esperábamos la fiesta que había allí montada.
Nos han recibido con la música de Antonio Banderas, Ricky Martin y King África, y después de unos bailes medio locales medio turcos, hemos tenido que salir a bailar la Macarena, el Aserejé y el No rompas más. Hemos dado un buen espectáculo. Los chavales se lo han pasado genial, y no se querían marchar. Y es que hemos cenado de maravilla. Especialidades locales, nada de pizzas ni hamburguesas. Nos hemos puesto las botas, y nos lo hemos pasado genial.
Así que ahora estamos en el apartamento, deseando coger la cama, que mañana espera un día duro. Pero lo afrontamos con ganas, porque el ambiente del grupo es espectacular, también entre alumnos y profesores. Mañana seguiremos contándoos más cosas, que ya tocara dormir en casas búlgaras. ¡Hasta entonces!
Para ver todas las fotos del viaje pinchad en este enlace.
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